De su permanencia en nuestra cotidianidad y en los valores más arraigados de nuestro pueblo, podría decirse mucho porque es una realidad irrefutable

Autor: Ricardo Alonso Venereo | internet@granma.cu 23 de noviembre de 2021

Fidel está hoy con nosotros. Está en el ejemplo de su hermano Raúl; en el actuar del Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez; y en el resto de los dirigentes y funcionarios que los acompañan; en las estructuras del Poder Popular. Está también en los máximos cuadros de las diferentes organizaciones políticas y de masas; en fin, en toda la sociedad cubana que hoy le agradece su sapiencia, empeño y desvelos puestos en función de hacer de Cuba un país libre, soberano, faro de las ideas más nobles del ser humano.

De su permanencia en nuestra cotidianidad y en los valores más arraigados de nuestro pueblo podría decirse mucho, porque es una realidad irrefutable; sin embargo, quisiera detenerme en la vigencia de las reflexiones que hiciera en el acto de conmemoración por los 25 años del surgimiento del campismo popular, celebrado el 19 de mayo de 2006, en la instalación Los Cocos, perteneciente a la Empresa de Campismo Popular de Mayabeque.

Entonces fui testigo de sus inolvidables palabras, las cuales hoy más que nunca alcanzan la grandeza de su ideal y de su visión futurista acerca del desarrollo económico, político y social de nuestro país y la repercusión internacional de esta obra en constante construcción iniciada en enero de 1959.

Al respecto, sentenció: «Cuba está convirtiendo las ideas en grandes avances sociales, en medio de un mundo que puede compararse con un océano de lágrimas».

Aquel día, el líder revolucionario expresó que en la Isla las ideas se transforman en salud, en perspectivas de vida. Lo cual hemos visto hacerse realidad en nuestro presente.

También Fidel, al referirse a los efectos del periodo especial, detuvo su análisis en las enseñanzas y aspectos favorables que esa etapa nos dejó, lo cual sirvió para fortalecernos y crecer como país y como proyecto social, y dijo «en estos tiempos gloriosos que estamos viviendo, surge una fuerza pujante, generadora de valores, de ideas, de ética, de seres humanos, de hermanos y no de enemigos».

Sobre aquellos años manifestó que nos hicieron recurrir a la búsqueda de soluciones propias: «muchos de los adelantos que hoy se están observando son fruto de las ideas nacidas en los momentos de grandes dificultades económicas, cuando muchos pensaron que la Revolución se derrumbaría».

¿Podrían tener mejor presente las palabras de nuestro Comandante en Jefe que la actual condición por la que estamos atravesando a consecuencias del recrudecimiento del bloqueo durante los dos últimos mandatos estadounidenses, en momentos que nos enfrentamos, además, a otro enemigo, el coronavirus?

Las lecciones aprendidas son las armas con las que combatimos hoy.

Entonces, ¿qué mejor ejemplo de su legado que la participación voluntaria  en los centros de aislamiento y la presencia de nuestros médicos, enfermeras y resto del personal de la Salud en numerosos países para enfrentar esta pandemia? Lo hacen por la vocación internacionalista que nos caracteriza, y que solo tiene un nombre: Fidel.

En tan temprana fecha como aquella de mayo de 2006, ya el Comandante estaba consciente de que ningún país puede olvidarse de los demás, y subrayó que el resto del mundo dependerá de cada uno de nosotros y cada uno de nosotros dependerá del resto del mundo. ¡Cuánta razón tenía, cuánta razón tiene y cuánta razón tendrá!, porque su pensamiento revolucionario, humanista y universal no ha muerto.

Pero de todo lo que expresó aquel día, en que se unió la tarde con la noche, en la que también intervino el compañero Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, nunca voy a olvidar que al finalizar su discurso, con una fuerza mayor, exclamó: «¡Patria o Muerte!, ¡Patria y Vida!». Y eso es lo que estamos haciendo hoy todos los cubanos: viviendo en la Patria soñada por Martí y construida por Fidel, viviendo por esa Patria por la que estamos dispuestos también a morir.

Categories:

Tags:

No existen comentarios

Deja un comentario