Rt.com Publicado: 11 oct 2021

Javier Buenrostro

El viernes pasado en la Ciudad de México hubo una reunión del presidente López Obrador con funcionarios de Estados Unidos donde se discutieron los principales puntos de la agenda de seguridad entre ambos países. En esta reunión estuvieron presentes por parte de Estados Unidos el secretario de Estado, Anthony Blinken, el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, y el Fiscal General, Merrick Garland, entre otros funcionarios. Por parte de México, además de López Obrador, estuvieron presentes el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y los titulares de Gobernación, Defensa y Marina.

En una conferencia conjunta después del encuentro, Anthony Blinken y Marcel Ebrard declararon que la relación México-Estados Unidos entraba a una etapa distinta de cooperación en temas de seguridad. Para empezar, se enterraba la polémica Iniciativa Mérida que había puesto en marcha el Gobierno conservador de Felipe Calderón de la mano de su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, quien hoy está preso y sometido a juicio en Estados Unidos por sus nexos con el narcotráfico.

La Iniciativa Mérida fue un programa diseñado por Calderón y García Luna en la lucha contra el narcotráfico, en el que solicitaron a Estados Unidos una mayor cooperación económica y militar. Hoy sabemos que todo era una farsa ya que el encargado de ejecutarla, García Luna como secretario de Seguridad Pública, trabajaba para el Cártel de Sinaloa, grupo del que recibió millones de dólares al mismo tiempo que se implementaba la Iniciativa Mérida como estrategia de seguridad y de combate al narcotráfico.

Durante el Gobierno de Calderón, Estados Unidos aportó más de 1.500 millones de dólares a la Iniciativa Mérida y ayudó a equipar a las fuerzas de seguridad de México, mejorar la cooperación e intercambio de inteligencia. México por su parte promovía o aparentaba promover una estrategia de arresto y extradición de los principales narcotraficantes. Por su parte, la sociedad mexicana miraba con recelo la Iniciativa Mérida ya que se le comparaba con el Plan Colombia y se asimilaba como una medida injerencista y con la que se perdía soberanía nacional.

Asimismo, desde el Congreso de Estados Unidos siempre se cuestionó la eficacia de la Iniciativa Mérida y en más de una ocasión se puso en evidencia que la violencia en México, en vez de disminuir, tuvo un incremento al igual que el tráfico de drogas y las muertes por sobredosis en Estados Unidos, fracaso total. Entre las razones para el aumento de la violencia en México, los reportes del Congreso de Estados Unidos señalan que la estrategia concentrada en arrestar y extraditar líderes de los cárteles produjo un aumento de la violencia, a medida que las organizaciones criminales se fragmentaban y luchaban entre sí.

El canciller Marcelo Ebrard reconoció después del Diálogo de Alto Nivel de Seguridad que no se ha reducido ni el tráfico ni el abuso de drogas, y que «la Iniciativa Mérida está muerta, no funciona. Así que tenemos que hacer otra cosa». Ahora, las nuevas políticas de seguridad del Gobierno mexicano estarán más orientadas a privilegiar las necesidades sociales y de bienestar de la ciudadanía antes que acciones mediáticas. La estrategia estará enfocada y dará prioridad a la reducción de los homicidios, en lugar de capturar a los capos de los cárteles.

Para combatir el tráfico de drogas que van de sur a norte es indispensable combatir el tráfico de armas que vienen de norte a sur, por lo que para la prevención de homicidios, el Gobierno de López Obrador ha puesto desde el principio de su administración el énfasis en el tráfico de armas que entran desde Estados Unidos. Antes y durante la reunión de seguridad, México ha insistido profundamente en este punto, ya que el 70% de las armas que circulan en el país provienen de Estados Unidos. Es la idea que México no es el único responsable del narcotráfico sino que hay una corresponsabilidad con Estados Unidos en dicho asunto. Esta idea de responsabilidades compartidas entre ambos países en el tráfico de drogas parece algo pequeño o solo de retórica, pero en la realidad pudiera ser algo muy significativo ya que es una diferencia cualitativa.

En la conversación también se abordó el tema de la migración irregular, principalmente de la gente que viene de El Salvador, Guatemala y Honduras y que atraviesa el territorio mexicano para intentar llegar a Estados Unidos. Según un comunicado conjunto, Blinken y Ebrard discutieron las causas estructurales de la migración irregular y acordaron promover una migración justa, ordenada y, sobre todo, que respete los derechos humanos. El colofón de este diálogo fue una carta que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, le escribió a López Obrador, para subrayar la coincidencia de perspectivas en que para atender el fenómeno migratorio proveniente de Centroamérica se necesita primero resolver las causas fundamentales que llevan a las personas a abandonar sus hogares.

Muerta y enterrada la Iniciativa Mérida, el nuevo programa de cooperación en materia de seguridad entre Estados Unidos y México llevará por nombre ‘Entendimiento Bicentenario’, en referencia a los 200 años de independencia de México y como una alusión a la importancia que tiene para México mantener abiertos los canales de cooperación con el vecino del norte, pero siempre teniendo como objetivo principal mantener la soberanía nacional y cortar de tajo con mecanismos o programas de corte injerencista como lo fue la Iniciativa Mérida.

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